Juan Antonio y Juana: una historia de duro trabajo y amor incondicional

Escrito por on 30 marzo, 2016

La década de los 70 fue un momento difícil en nuestro país, el trabajo escaseaba y muchos tuvieron que tomar una decisión: dejar el país, el terruño, la familia y marchar a buscar trabajo a otros puntos del mundo. El municipio de Níjar también sufrió esa emigración de vecinos que decidieron marchar a Francia, Alemania, Suiza o Holanda.

La historia ha dejado muchas anécdotas personales, que hoy en día nos puede servir como lección, de las que podemos  aprender y, que sobre todo debemos admirar, porque son personas con valor y coraje.

Una decisión

Éste es el caso de Juan Antonio Hernández Ruiz, vecino de Los Martínez, casado con Juana Requena Gil, natural del Pozo de los frailes.

Juan, enamorado y con ganas de luchar, a mitad de los años 70 tomó una decisión: irse a Holanda a buscar un futuro mejor para él y su recién creada familia. Así, con un contrato de trabajo se fue solo a un país del que todo desconocía, hasta el idioma, quizá lo más complicado a lo que tuvo que enfrentarse. Probó suerte y tras un año allí se unió su esposa Juana a esta aventura. Éste es el único momento de su vida de casados en los que ambos estuvieron separados y se reencontraron en Holanda.

juan y juana san jose´

Allí lucharon como fieras por un futuro, lo habían conseguido a base de trabajar y allí nacieron sus dos hijas, Eva y Yolanda.

eva y yolanda san jose

Juan y Juana trabajaban en la fábrica Philips. Además de ésto, tenían un restaurante español, un centro de reunión de otros compatriotas que estaban lejos de su hogar. Era un bar que se concedía por sorteo y que ellos consiguieron, donde servían platos típicos de nuestro país como callos, albóndigas, paella, todo lo que recordaba a ese país que un día no tuvieron más remedio que abandonar.

Fueron 22 años en los que casi no había tiempo para dormir, de la fábrica al bar, donde hasta las niñas aprendieron a trabajar. Los vacaciones eran momentos especiales, era tiempo de visitar el pueblo, de volver a reencontrarse con la familia, pero en Holanda tenían su vida y su casa. En las vacaciones, una de sus hijas informó que quería quedarse en San José, lugar en el que tenían una casa. Por esas cosas que sólo los padres son capaces de hacer, Juan y Juana vendieron todo lo que tenían en Holanda y volvieron a su tierra.

El regreso

Primero tuvieron que dejar su casa por trabajo, después por amor fraternal. En los 90 regresaron y como se dice por estos lares “el que es de una condición…” La condición de esta pareja era seguir trabajando y amando a su familia, por lo que decidieron comprar un local en San José, conocido como Los Arcos, lugar en el que entonces estaba el único teléfono del pueblo. Allí, abrieron dos supermercados (hoy en día supermercado Suma) y más tarde una panadería, abiertos desde las 6 de la mañana hasta el cierre dando una lección a todos de que con perseverancia todo puede conseguirse.

Y es que ellos son parte de la historia de este país, de esta ciudad y de este pueblo y sobre todo de las que muchos podemos aprender y debemos admirar.

Desde aquí mandamos un fuerte abrazo a Eva y a toda su familia.

familia suma

2 Comments

  1. Marineusa Vieira de Matos

    31 marzo, 2016 at 11:22 am

    Parabéns al casal yo marineusa conoci al casal Juan Antonio e Sra. Juana e sus hijas Eva Yolanda pois sou brasileira e

  2. Mariluz

    31 marzo, 2016 at 12:19 pm

    Me jubilé hace cuatro años y decidí vivir en San José.Por supuesto he conocido a esta familia desde el primer día. Admirables su capacidad laboral,duros de entrada…pero tremendamente entrañables cuando los vas conociendo. Enhorabuena padres e hijas !!!

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